• ¿Está justificada la existencia del régimen de los Derechos de Autor y Derechos Conexos?

El derecho no puede permanecer silente ante una realidad que es, además, tan antigua como el ser humano que es la de creación. Desde la misma esencia del ser humano el hecho de crear e inventar suponía una ventaja frente a los otros. ( entendamos otros como otras personas y otros grupos de personas) .

 

Por lo tanto que exista una regulación sobre los derechos de Autor, llevado al campo de los Derechos de Autor y Derechos Conexos, cobra una significativa relevancia en la sociedad actual.

Y esto lo digo porque el derecho, como herramienta de solución de conflictos y regulación de la convivencia civilizada, ha de dar respuesta a las posibles contiendas jurídicas que surjan, en este caso, del uso de los frutos derivados de una determinada obra

  • ¿Por qué el régimen de los Derechos de Autor puede convertirse en un freno para el desarrollo económico, científico, tecnológico, etc.?

Las posiciones más liberales así como las más socialistas entienden que el hecho de que una excesiva regulación de los derechos de Autor frenan el desarrollo económico y lo es porque, al final, la protección se reduce a una cuestión económica que sirve para que el Autor-creador se beneficie económicamente y esto impida la transmisión de esa obra y del conocimiento que en ella se encuentra.

Por otro lado, se suele esgrimir por estas posiciones que el acceso a la cultura no debería ser únicamente para quienes pueden pagarlo porque consiguen que sea una cuestión elitista.

El hecho, pues, que esto quede reducido a quienes pueden pagarlo evita que personas que podrían ser genios en un campo determinado, nunca lleguen a explotarlo por esa limitación.

 

Existe, también, otro argumento que sostiene que los derechos de Autor no llegan nunca a este o llegan en una cantidad muy reducida pues al final, los derechos del Autor económicos, acaban siendo cedidos a las editoriales o distribuidoras que hacen que el ser “Autor” no salga rentable.

  • Ya sabemos que no existen derechos absolutos, pero ¿sería conveniente introducir (en consideración de las soluciones adoptadas por otros sistemas) nuevas limitaciones que tengan por objeto evitar consecuencias antieconómicas o irracionales?

Desde mi punto de vista las posiciones maximalistas son del todo caducas y fuera de toda razón. Desde luego que al Autor hay que compensarle pues no existe mayor freno para la creación que no poder vivir de ella. Por lo tanto tener que pagar por ello ( por supuesto, el hecho de reconocimiento de que el Autor es quien la crea y no otro) supone un reconocimiento al creador y un acicate para que el creador siga creando .

Quizá el alcance de estos derechos sea lo que más pueda ser criticado. Su uso y abuso, y por tal me refiero, no sólo al precio que se impone de venta al público inflado por múltiples terceros intervinientes y el alcance de estos.

Sobre esto se han acometido ciertas decisiones, a mi entender, equivocadas, como el poner un canon a los soportes de memoria lo que supone una presunción de uso que es del todo ofensiva ( como si todo el que compra un cd fuera para piratear) . También la limitación de la propiedad. Se entiende desde esta esfera que, quien compra un libro o un disco de música, compra el soporte, no el contenido, sobre el contenido tiene un disfrute.

Esto tiene sentido por cuanto el que compre un CD de música no tiene derecho a modificar el original, lo que supondría, modificar la creación , pero esto se extiende a la copia.

Entiendo que esta limitación está totalmente fuera de lugar pues, en el momento en el que adquiero una obra puedo hacer con ella lo que estime oportuno, como por ejemplo copiarla, pongamos, para un uso privado, pretender que por cada uso que quiera darle habría de comprar un original es una pulspetición harto abusiva . Obviamente, si se realizan copias para una posterior venta sí que se produce un enriquecimiento ilícito, pero pasar de ahí a entender que hay un lucro cesante por cada copia que se realiza de una obra, es llevar el derecho a un máximo.

De ahí se han cometido abusos como el tener que comprar un CD donde puede haber 12 canciones de las cuales sólo valga la pena 2 o 3 o Catedráticos que obligaban a la compra de su manual actualizado de su materia, en concreto : Derecho Romano. Si no fuera insultante, sonaría a guasa.

 

  • ¿Qué medidas concretas?

Las medidas no pasan en absoluto por dejar de proteger al Autor y creo que el incentivo económico es, del todo necesario, pero ello no han de ser medidas que impidan, justamente, el inmovilismo. La sociedad de la información e internet ha revolucionado nuestro modo de vida y el acceso a la información es masiva y por lo tanto, evitar que se acceda a ella de forma gratuita es una intención imposible de llevar a cabo.

Las medidas concretas no vienen tanto por el Derecho y la actividad legislativa sino por la actividad mercantil. Pasar a encontrar otras formas de dar valor añadido a la obra, dar otras opciones de compra y de adquisición. Permitir que el que compre el original pueda, por ejemplo, tener acceso al Autor “de tú a tú” o buscar nuevas formas de explotar económicamente la obra sin que esto signifique el “todo gratis” que propugnan unos o la explotación elitista que, en vano, proponen otros.

 

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